Muchas personas se aproximan al aprendizaje de otro idioma explicitando su interés por "hablar" una segunda lengua. La publicidad de los cursos de idiomas normalmente describen la calidad y efectividad de sus cursos con frases como "aprenda a hablar..." en 6 semanas/meses, etc.
Pero ¿qué es hablar un idioma?
Hablar es una acción que podemos hacer con nosotros mismos, podemos hablar con otros pero no ser escuchados, podemos hablar con absoluta precisión nuestra lengua materna y aún así ser incomprendidos, mal interpretados o tergiversados. Del mismo modo, podemos hablar muy bien una segunda lengua, pero no necesariamente comunicarnos en ese idioma con la misma perfección.
Entonces, hablar un segundo idioma quiere decir COMUNICARSE en esa lengua. Y en este sentido, CONUNICARSE implica conocer mucho más que el código (gramática, fonética, vocabulario), nos obliga a alertar al resto de nuestro sentidos a poner atención también fuera de las palabras, sus combinaciones y significados. No obliga a poner atención hasta en los más simples detalles. ¿Cómo se mira la gente cuando habla? ¿A qué distancia se habla? ¿Qué gestos usar y cuándo? ¿Qué tono, entonación y ritmo se usan? ¿A quién hablarle y qué decirle? Son tantas las variables, que hacen que el mero acto de hablar una segunda lengua no sea suficiente para comunicarnos efectivamente con aquellos que hablan esa lengua.
¿Acaso no es posible comunicarse con muy pocas palabras? Ciertamente, nos podemos comunicar con gestos, miradas, actitudes, posición corporal, sonrisas, etc. Muchísimas personas se comunican con pocos recursos, pero resultan ser mucho mejor acogidas por la nueva comunidad lingüística que aquellas que teniendo una gramática perfecta y un vocabulario riquísimo pueden sonar arrogantes y mal educadas. Esto no quiere decir, por ningún motivo, que para comunicarse en otro idioma o que aprender otro idioma sólo baste memorizar algunas palabras y ser "muy simpático", sino todo lo contrario, la verdadera manera de comunicarse en otro idioma comienza por aprender el código y al mismo tiempo observar cómo se comunica la gente que habla ese idioma. Es un proceso largo, que constantemente nos llevará a comentarios, criticas, juicios, etc., pero que finalmente debe conducirnos a abrir le corazón para abrazar la cultura de la lengua que he decido aprender. Y por sobretodo, abrir el corazón para entender que no puedo aprender un idioma ignorando a quienes lo hablan y dónde. Cada componente de una cultura se refleja en el idioma. Su historia, sus creencias, sus valores, su manera de enfrentar la vida, todo está en la manera en como se comunican los hablantes de esa lengua.
Aprender un idioma es cruzar un espejo, tal como "Alicia en el país de las maravillas", allí todo parece loco e incoherente al principio, pero lentamente y en el proceso, todo cobra sentido.